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jueves, 6 de febrero de 2014
La instrumentalización del cuento en educación infantil
La instrumentalización del cuento en educación infantil
“Las fábulas sirven a la matemática,
como la matemática sirve a las fábulas.
Sirven a la poesía, a la música, a la utopía, al compromiso político:
en definitiva, al hombre en su conjunto y no sólo al fantasioso.
Sirven precisamente porque, en apariencia, no sirven para nada:
como la poesía y la música, como el teatro y el deporte[…]”
RODARI, 2008:162
ResumenEn educación infantil es bastante frecuente acudir al cuento como recurso didáctico y utilizarlo para propuestas escolares en el marco del currículo del aula. En este artículo que escribí para una asignatura de lengua española, analizo la intencionalidad del cuento y algunas perspectivas de su finalidad. Propongo una reflexión que sirva al adulto para evitar su sistemática instrumentalización con fines pedagógicos y defiendo su validez como entidad educativa en sí misma.
Leer el artículo completo >>
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"No hay jóvenes difíciles sino una educación inadecuada"
"Cuanto mejor sea la calidad de la educación, menos importante será el papel de la psiquiatría"
"Prepara a tu hijo para ser, pues el mundo lo preparará para tener"
"La verdadera autoridad y el sólido respeto nacen mediante el diálogo"
"El afecto y la inteligencia curan las heridas del alma, reescriben las páginas cerradas del inconsciente"
"Un educador debe valorar más a la persona que se equivoca que a su error"
"Para educar, usa primero el silencio y después las ideas"
"El mejor castigo es el que se negocia. Pregunta a los jóvenes qué se merecen por sus errores"
"El castigo sólo es útil cuando es inteligente. El dolor por el dolor es inhumano."
"No importa la magnitud de nuestros obstáculos, sino la cantidad de motivación que tengamos para superarlos."
"La tarea más importante de la educación, sea formal o informal, es transformar al mundo en líder de sí mismo, gobernante de sus pensamientos y emociones y formar jóvenes felices e inteligentes."En este libro, Augusto Cury nos da una visión superficial pero enriquecedora de una enorme cantidad de temas relacionados con la educación de niños y jóvenes, muy válida tanto para padres como para maestros. Me ha gustado la facilidad con la que se lee y la profundidad de algunas de sus frases: a veces tienes la sensación de estar sentado en un aula escuchando a un buen maestro hablar de filosofía de vida. Por otro lado a veces me ha parecido que usa mucho ejemplos de su experiencia propia como padre o maestro, que son muy válidos, pero que lo hacen muy reduccionista y algunas de sus ideas difícil de aplicar en todos los contextos. Yo creo que es un buen libro de mesilla para subrayar, releer de vez en cuando y recordarnos la importancia de pensar cada día sobre los pilares de la educación en casa, en la escuela y en la sociedad en general.
Link | Casa del Libro
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Un maestro que pueda ser reemplazado por una maquina debería ser reemplazado por una máquina.En este vídeo, el investigador Sugata Mitra se enfrenta a uno de los mayores problemas de la educación: los mejores maestros y profesores no están donde más se los necesita. En una serie de experimentos que hizo por todo el mundo en los que dio acceso a internet a un grupo de niños y analizó cómo trabajaban en equipo, descubrió algo increíblemente interesante: "La educación es un sistema auto-organizado en el que el aprendizaje es un fenómeno emergente." Sólo dejando libres a los niños auto-organizar la búsqueda de conocimiento se consiguieron resultados sorprendentes en el aprendizaje.
Leyendo esto, creo que si la educación fuera el universo estaríamos en el comienzo del big bang. ¡¡Aún queda muchísimo por hacer!!
Espero que os guste:
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Aprender del deseo
Aprender del deseo
«Aquí, los maestros no enseñan, los niños aprenden. El papel de las profesoras es acompañar en el proceso y garantizar el aprendizaje»
Quiero compartir con vosotros este artículo publicado en El Periódico el mes pasado en el que se presenta la escuela infantil de nueva creación Congrés-Indians en Barcelona en la que se utilizan elementos diferentes a los tradicionales a la hora de acompañar a los niños como:
EXPERIENCIA EDUCATIVA PIONERA EN SANT ANDREU
Aprender del deseo
El nuevo colegio público Congrés-Indians sigue el método de la escuela abierta
Los niños no están separados por edades y ellos son quienes deciden cuándo tratar cada materia
Lunes, 17 de enero del 2011 HELENA LÓPEZ, BARCELONA
No levantan un metro del suelo, pero ya se sirven solos, sin excesiva dificultad, su vaso de agua de la pequeña jarra, adaptada a sus dimensiones. Y no solo el agua. A sus 3 añitos, los niños también son responsables de servirse su propia comida -siempre ecológica-, en la cantidad que consideren, y a su ritmo. Sobre todo a su ritmo. La singular escena se repite a diario en el comedor del CEIP Congrés-Indians, centro público de nueva creación -se levantó, o más bien se plantó, ya que funciona en barracones, el pasado septiembre-, que tiene la particularidad de ser una escuela abierta, cuyo funcionamiento está a años luz de la dinámica que rige el resto de colegios «normales» de la ciudad. Ni batas, ni filas para entrar y salir, ni pizarras... ¡ni siquiera pupitres!
Cuatro ambientes 8 Alumnos del CEIP Congrés-Indians, la semana pasada, en el aula de psicomotricidad. JOSEP GARCIA Edición Impresa Versión en .PDF Información publicada en la página 31 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 17 de enero de 2011 VER ARCHIVO (.PDF)
Al margen de los alimentos ecológicos y de la autonomía de los pequeños a la hora de decidir cuánto y qué comer, la hora del comedor en el Congrés-Indians presenta otras peculiaridades. Los padres, por ejemplo, pueden almorzar con los pequeños si lo desean. «Entre las 12.30 y las 15.00 la escuela está abierta a las familias. Si quieren y pueden, tienen la opción de sentarse a comer junto a sus hijos», relata Astrid Ruiz, directora del centro que, cual escuela rural a escasos metros de la Meridiana, no separa a los niños por clases, en función de su nivel, curso o edad. En realidad, el centro ni siquiera tiene clases, sino «ambientes» educativos, por los que los pequeños se mueven libremente. «El currículo está expuesto al niño, y es este el que dirige, no se le impone», señala Ruiz, quien asegura que el hecho de no obligar genera deseo en el niño.
«Nos diferenciamos del resto de colegios en el cómo, no en el qué», apunta Ruiz. Es decir, cumplen con el currículo marcado por el Consorci d'Educació de Barcelona -no en vano se trata de un centro público- pero siguiendo sus propios métodos. «Aquí, los maestros no enseñan, los niños aprenden. El papel de las profesoras es acompañar en el proceso y garantizar el aprendizaje», prosigue la directora, quien se dirige siempre a los pequeños en inglés con total naturalidad. Y es que esa naturalidad es precisamente una de las bases del centro, donde los límites se introducen siempre «con sentido».
La quintaesencia de esa espontaneidad se respira en la entrada del colegio, entrada que ellos llaman «relajada». Es decir, los niños van llegando de forma escalonada entre las nueve y las diez de la mañana, lo que permite al equipo docente realizar un «bon dia individualizado», algo que, eso sí, solo podrán hacer en el preescolar, porque no es educación obligatoria.
De momento, son solo 50 niños y tienen la suerte de contar con alumnos de magisterio que, atraídos por su particular sistema pedagógico, hacen prácticas en el centro de forma voluntaria. La escuela es de nueva creación y ahora solo cursan P-3, pero con el tiempo irá creciendo y llegará a ofrecer hasta sexto de primaria, caso muy similar al de la escuela Els Encants, el otro único referente de escuela abierta y pública en toda la ciudad, también en barracones y nacida solo justo un curso antes.
El futuro físico del centro es incierto. El Consorci tiene la intención de dejarlo cuatro cursos en barracones y trasladarlo después al edificio del colegio Rosa dels Vents, al otro lado de la Meridiana, centro escolar estigmatizado que el Consorci pretende «reiventar». Una solución a la que por ahora se niegan los padres de ambos centros.
Quiero compartir con vosotros este artículo publicado en El Periódico el mes pasado en el que se presenta la escuela infantil de nueva creación Congrés-Indians en Barcelona en la que se utilizan elementos diferentes a los tradicionales a la hora de acompañar a los niños como:
- Ni batas, ni filas para entrar y salir, ni pizarras... ¡ni siquiera pupitres!
- alimentos ecológicos
- autonomía de los pequeños a la hora de decidir cuánto y qué comer
- la escuela está abierta a las familias. Si quieren y pueden, tienen la opción de sentarse a comer junto a sus hijos
- no se separa a los niños por clases, en función de su nivel, curso o edad
- El currículo está expuesto al niño, y es este el que dirige, no se le impone (el hecho de no obligar genera deseo en el niño)
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Los niños no están separados por edades y ellos son quienes deciden cuándo tratar cada materia
Lunes, 17 de enero del 2011 HELENA LÓPEZ, BARCELONA
No levantan un metro del suelo, pero ya se sirven solos, sin excesiva dificultad, su vaso de agua de la pequeña jarra, adaptada a sus dimensiones. Y no solo el agua. A sus 3 añitos, los niños también son responsables de servirse su propia comida -siempre ecológica-, en la cantidad que consideren, y a su ritmo. Sobre todo a su ritmo. La singular escena se repite a diario en el comedor del CEIP Congrés-Indians, centro público de nueva creación -se levantó, o más bien se plantó, ya que funciona en barracones, el pasado septiembre-, que tiene la particularidad de ser una escuela abierta, cuyo funcionamiento está a años luz de la dinámica que rige el resto de colegios «normales» de la ciudad. Ni batas, ni filas para entrar y salir, ni pizarras... ¡ni siquiera pupitres!
Cuatro ambientes 8 Alumnos del CEIP Congrés-Indians, la semana pasada, en el aula de psicomotricidad. JOSEP GARCIA Edición Impresa Versión en .PDF Información publicada en la página 31 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 17 de enero de 2011 VER ARCHIVO (.PDF)
Al margen de los alimentos ecológicos y de la autonomía de los pequeños a la hora de decidir cuánto y qué comer, la hora del comedor en el Congrés-Indians presenta otras peculiaridades. Los padres, por ejemplo, pueden almorzar con los pequeños si lo desean. «Entre las 12.30 y las 15.00 la escuela está abierta a las familias. Si quieren y pueden, tienen la opción de sentarse a comer junto a sus hijos», relata Astrid Ruiz, directora del centro que, cual escuela rural a escasos metros de la Meridiana, no separa a los niños por clases, en función de su nivel, curso o edad. En realidad, el centro ni siquiera tiene clases, sino «ambientes» educativos, por los que los pequeños se mueven libremente. «El currículo está expuesto al niño, y es este el que dirige, no se le impone», señala Ruiz, quien asegura que el hecho de no obligar genera deseo en el niño.
«Nos diferenciamos del resto de colegios en el cómo, no en el qué», apunta Ruiz. Es decir, cumplen con el currículo marcado por el Consorci d'Educació de Barcelona -no en vano se trata de un centro público- pero siguiendo sus propios métodos. «Aquí, los maestros no enseñan, los niños aprenden. El papel de las profesoras es acompañar en el proceso y garantizar el aprendizaje», prosigue la directora, quien se dirige siempre a los pequeños en inglés con total naturalidad. Y es que esa naturalidad es precisamente una de las bases del centro, donde los límites se introducen siempre «con sentido».
La quintaesencia de esa espontaneidad se respira en la entrada del colegio, entrada que ellos llaman «relajada». Es decir, los niños van llegando de forma escalonada entre las nueve y las diez de la mañana, lo que permite al equipo docente realizar un «bon dia individualizado», algo que, eso sí, solo podrán hacer en el preescolar, porque no es educación obligatoria.
De momento, son solo 50 niños y tienen la suerte de contar con alumnos de magisterio que, atraídos por su particular sistema pedagógico, hacen prácticas en el centro de forma voluntaria. La escuela es de nueva creación y ahora solo cursan P-3, pero con el tiempo irá creciendo y llegará a ofrecer hasta sexto de primaria, caso muy similar al de la escuela Els Encants, el otro único referente de escuela abierta y pública en toda la ciudad, también en barracones y nacida solo justo un curso antes.
El futuro físico del centro es incierto. El Consorci tiene la intención de dejarlo cuatro cursos en barracones y trasladarlo después al edificio del colegio Rosa dels Vents, al otro lado de la Meridiana, centro escolar estigmatizado que el Consorci pretende «reiventar». Una solución a la que por ahora se niegan los padres de ambos centros.
El tercer año de vida (de 2 a 3 años)
El tercer año de vida (de 2 a 3 años)
Esta entrada la escribo pensando en mi sobrino Leo y mis amigos Anuk, Alegría y Pau porque todos ellos se encuentran en el maravilloso tercer año de su vida (que es el que va del segundo al tercer cumpleaños, aclaro porque a veces confunde un poco el término). La dedico también a todos aquellos padres y educadores que tengan contacto con esta maravillosa edad.
Leyendo libros sobre psicología del desarrollo me doy cuenta de que puede ser peligroso detallar demasiado lo que va a suceder en determinados momentos de la vida de los niños, porque tanto si después sucede como si no, crea unas expectativas que pueden generar tensión en sus padres y educadores. Por eso no quiero hacer un decálogo al uso de las cosas que deberían hacer los niños de dos años, sino dar pinceladas sobre qué grandes hitos suceden a lo largo de este año de vida basándome en mi experiencia, en la experiencia de muchas personas que han observado a los niños, y sobre todo en algunos libros que me parece que hacen un buen resumen.
Los niños de dos años utilizan el juego y la observación para orientarse mejor en el mundo que les rodea. En esta etapa el diálogo entre el niño y su entorno da un cambio, ya que comienza a llenar su cesta de experiencias personales con las primeras confrontaciones con otros niños y con adultos. Es el paso del descubrimiento del "yo" al descubrimiento de los "otros iguales o distintos a mí". Junto con el desarrollo de la personalidad, se despierta en esta etapa una fuerte obstinación, fuente de los primeros conflictos que suelen ser de tipo posesivo ("¡coche mío, tuyo no!"). Según los psicólogos, esta etapa es una demanda constante de enunciados claros por parte de los adultos: necesita orientación para establecer su autonomía como persona. Esto se puede interpretar como una invitación por un lado a no sobre-dimensionar los conflictos (es difícil que un niño que ha mordido a otro pueda entender que le hace mal poniéndose en su lugar) pero también a ponerles palabras y no quitar valor a sus acciones. En esta edad curiosamente comienzan a desarrollar su yo emocional y a ser capaces de decir cómo se sienten (un claro signo de un enorme avance en el desarrollo del lenguaje) por eso es importante poner nombre a esos sentimientos (rabia, tristeza, dolor, etc.) y no evitarlos.
El desarrollo del lenguaje va muy ligado al del juego y la interacción: alrededor del tercer cumpleaños aumenta la capacidad de planificar la intención del juego con palabras (ej. escondite, juego simbólico). El adulto juega un papel muy importante en el impulso del lenguaje ya que la comunicación entre los niños es más bien escaso. Por un lado, el niño imita al adulto, por otro éste comprende la intención de lo que dice el niño ("mama, ero ete" = mamá, quiero ese juguete), le ayuda a expresarse (¿quieres ese juguete? claro aquí tienes), reconoce necesidades en gestos y les pone palabras.
Los sentimientos se desarrollan de manera muy diferente. Por ejemplo, para poder sentir envidia o lástima de otro niño ha de desarrollar conciencia de si mismo, en cambio para los sentimientos de orgullo o vergüenza ha de conocer previamente reglas sociales con las que relacionar su comportamiento. Para poder sentirse culpable (lo que suele ser el objetivo de la mayoría de los tradicionales castigos) ha de desarrollar un sistema interno de valores en el que comparar, valorar, priorizar y decidir, cosa que no sucede hasta mucho más adelante.
Es curioso que la mayoría de experiencias vividas antes de los 3 años sean olvidadas. Esto se explica porque hasta esa edad no se dispone de una memoria autobiográfica (relacionada con el momento y lugar determinado del suceso). Pero lo que sí tenemos con 3 años es la memoria emocional, que guarda pedazos de nuestras experiencias emocionales en esta etapa. Así seguramente nos acordemos de cómo era la escuela infantil ni de la educadora, pero muchos de los sucesos emocionales de esa etapa marcan inconscientemente nuestra forma de sentir y actuar hoy.
Los niños de dos años comprenden con gran facilidad la mayoría de lo que les decimos. Son capaces de algo tan complejo como asociar palabras a categorías (fresa -> FRUTA, hermana -> NIÑOS) y comprender frases complejas con varios recados (“por favor trae el libro y cierra la puerta”).
En esta etapa comienzan a hablar con niños de edades similares: utilizan frases sencillas, se turnan pero no siempre reaccionan a la conversación. En la primera mitad del tercer año suelen hablar en infinitivo, mientras que con el tiempo empiezan a utilizar la estructura “Sujeto-Predicado-Objeto”. Un caso peculiar en esta edad es la generalización de estructuras como “hacido” en lugar de “hecho” lo cual es una buena señal de que el principio fundamental se ha entendido (el pasado se construye con –ado/-ido).
Oerter, R. & Montada, L. (Hrsg.) (2002) Entwicklungspsychologie. 5., vollständig überarbeitete Auflage. Weinheim: Belz.
Leyendo libros sobre psicología del desarrollo me doy cuenta de que puede ser peligroso detallar demasiado lo que va a suceder en determinados momentos de la vida de los niños, porque tanto si después sucede como si no, crea unas expectativas que pueden generar tensión en sus padres y educadores. Por eso no quiero hacer un decálogo al uso de las cosas que deberían hacer los niños de dos años, sino dar pinceladas sobre qué grandes hitos suceden a lo largo de este año de vida basándome en mi experiencia, en la experiencia de muchas personas que han observado a los niños, y sobre todo en algunos libros que me parece que hacen un buen resumen.
Los niños de dos años utilizan el juego y la observación para orientarse mejor en el mundo que les rodea. En esta etapa el diálogo entre el niño y su entorno da un cambio, ya que comienza a llenar su cesta de experiencias personales con las primeras confrontaciones con otros niños y con adultos. Es el paso del descubrimiento del "yo" al descubrimiento de los "otros iguales o distintos a mí". Junto con el desarrollo de la personalidad, se despierta en esta etapa una fuerte obstinación, fuente de los primeros conflictos que suelen ser de tipo posesivo ("¡coche mío, tuyo no!"). Según los psicólogos, esta etapa es una demanda constante de enunciados claros por parte de los adultos: necesita orientación para establecer su autonomía como persona. Esto se puede interpretar como una invitación por un lado a no sobre-dimensionar los conflictos (es difícil que un niño que ha mordido a otro pueda entender que le hace mal poniéndose en su lugar) pero también a ponerles palabras y no quitar valor a sus acciones. En esta edad curiosamente comienzan a desarrollar su yo emocional y a ser capaces de decir cómo se sienten (un claro signo de un enorme avance en el desarrollo del lenguaje) por eso es importante poner nombre a esos sentimientos (rabia, tristeza, dolor, etc.) y no evitarlos.
El juego
Las construcciones (con bloques de madera, con arena...) o el juego simbólico (imitar a los adultos al cocinar, conducir un coche, mecer una muñeca...) son ejemplos de juegos típicos de esta edad. Es interesante observar que al principio cuando juegan con otros niños, no juegan juntos sino en paralelo aunque frecuentemente en juegos similares lo que les permite entrar en conflicto, intercambiar, quitar, tirar, hasta poco a poco indicar, dar, pedir, compartir. Esta estrategia les permite regular lentamente su atención y estados emocionales (a base de prueba y error), y coordinarlos con los de el resto de niños. El interés por el mismo juguete y el conflicto que se deriva es el comienzo de una relación social. La manera en cómo les ayudemos a regular esos conflictos puede ser clave para sus futuras relaciones con otros niños.El desarrollo del lenguaje va muy ligado al del juego y la interacción: alrededor del tercer cumpleaños aumenta la capacidad de planificar la intención del juego con palabras (ej. escondite, juego simbólico). El adulto juega un papel muy importante en el impulso del lenguaje ya que la comunicación entre los niños es más bien escaso. Por un lado, el niño imita al adulto, por otro éste comprende la intención de lo que dice el niño ("mama, ero ete" = mamá, quiero ese juguete), le ayuda a expresarse (¿quieres ese juguete? claro aquí tienes), reconoce necesidades en gestos y les pone palabras.
La fase de las rabietas
Una de las características de esta etapa es la terquedad, que muchas veces se convierte en rabietas. El desarrollo de la personalidad requiere la puesta a prueba de los límites que se imponen contra su voluntad individual. Esta fase es muy importante ya que permite conocer e interiorizar reglas de juego que después utilizará en el juego social a partir de los 3 años. El reto es enorme para los educadores: se ha de tener muy claro cuales son los límites propios, evitar el sufrimiento innecesario del niño y las decisiones impulsivas injustas, pero al mismo tiempo dejar claro los límites (aún sabiendo que hay excepciones) de una manera respetuosa y tranquila. El niño aprende las reglas sociales igual que las reglas gramaticales del idioma, por ejemplo: la mayoría de las veces se conjuga el pasado como "caído, jugado, cantado" pero a veces como "hecho, dicho, puesto". En los límites sería: "la mayoría de las veces no puedo jugar ni tirar la comida pero a veces experimentamos tirando y jugando con harina". Yo me lo imagino tan complejo para ellos como para nosotros aprender la lista de verbos irregulares en inglés ¿os acordáis? con decenas de excepciones. Su cerebro aprende de manera increíblemente rápida unas estructuras y excepciones que más adelante utilizará de manera natural en sus relaciones sociales con otros niños.Empatía y punto de vista
La psicología del desarrollo ha demostrado que los niños de 2 años son capaces de entender que los demás también tienen pensamientos, a pesar de que aún no puedan ponerse en su lugar y entender exactamente qué les sucede. Por ejemplo pueden entender que en una situación es el otro el que sufre, y no él mismo, pero no pueden ponerse en lugar del que sufre ni sentir lo mismo que él. Pero esta capacidad no es innata, sino que requiere haber desarrollado un concepto previo de uno mismo antes de otorgar a otros de autonomía y poder comparar sus vivencias con las propias. La empatía se puede fomentar o reprimir; por ejemplo si la persona de referencia ignora o castiga sistemáticamente los gestos, los intentos de comunicarse o las necesidades del niño, éste aprende a reprimir sus expresiones y sentimientos y también a no percibirlas en los demás.Desarrollo Emocional
Los niños de un año ya son capaces de expresar emociones básicas como alegría, aflicción, asco o enfado. Las aprenden observando las expresiones faciales de los adultos en contextos determinados ya que son universales y comunes en todas las culturas. Es uno de los primeros aprendizajes al nacer. En el tercer año de vida, la expresión emocional se basa en las emociones primarias pero es mucho más variada y específica, además comienza a ser utilizada intencionalmente. A lo largo de este año se van construyendo esquemas emocionales basados en las vivencias de las emociones de otras personas, y hacia finales de este año se comienzan a poner nombre a cada emoción. La competencia emocional se entorpece cuando el niño experimenta que determinados aspectos de sus sentimientos no encuentran respuesta (no son tenidos en cuenta o no se verbalizan adecuadamente). El control emocional es una parte muy importante de este año de vida: los niños ya pueden distinguir entre una vivencia emocional y una expresión emocional, y adaptar expresiones a determinadas vivencias. También son capaces de canalizar y regular sus emociones de maneras muy distintas, una de ellas el lenguaje. El lenguaje se utiliza a partir del tercer año de vida por ejemplo para reinterpretar acontecimientos (envidia: “no quiero tu juguete porque es muy feo”) o para expresar consecuencias.Los sentimientos se desarrollan de manera muy diferente. Por ejemplo, para poder sentir envidia o lástima de otro niño ha de desarrollar conciencia de si mismo, en cambio para los sentimientos de orgullo o vergüenza ha de conocer previamente reglas sociales con las que relacionar su comportamiento. Para poder sentirse culpable (lo que suele ser el objetivo de la mayoría de los tradicionales castigos) ha de desarrollar un sistema interno de valores en el que comparar, valorar, priorizar y decidir, cosa que no sucede hasta mucho más adelante.
Es curioso que la mayoría de experiencias vividas antes de los 3 años sean olvidadas. Esto se explica porque hasta esa edad no se dispone de una memoria autobiográfica (relacionada con el momento y lugar determinado del suceso). Pero lo que sí tenemos con 3 años es la memoria emocional, que guarda pedazos de nuestras experiencias emocionales en esta etapa. Así seguramente nos acordemos de cómo era la escuela infantil ni de la educadora, pero muchos de los sucesos emocionales de esa etapa marcan inconscientemente nuestra forma de sentir y actuar hoy.
El desarrollo del lenguaje
La velocidad con la que se desarrolla el lenguaje en los niños es muy diferente en cada caso. Hay niños que con 3 años pueden expresarse correctamente mientras que otros aún no pueden construir frases sencillas. En la mayoría de casos esta diferencia no juega un papel relevante en el desarrollo psicológico (a pesar de las evidentes preocupaciones de los adultos) pero si que requiere un trato individual. En cualquier caso es fundamental esforzarse por comprender al niño, no perder la paciencia, hacer preguntas y reformular sus expresiones (“querías decir…”) y sobre todo cuidar el propio lenguaje.Los niños de dos años comprenden con gran facilidad la mayoría de lo que les decimos. Son capaces de algo tan complejo como asociar palabras a categorías (fresa -> FRUTA, hermana -> NIÑOS) y comprender frases complejas con varios recados (“por favor trae el libro y cierra la puerta”).
En esta etapa comienzan a hablar con niños de edades similares: utilizan frases sencillas, se turnan pero no siempre reaccionan a la conversación. En la primera mitad del tercer año suelen hablar en infinitivo, mientras que con el tiempo empiezan a utilizar la estructura “Sujeto-Predicado-Objeto”. Un caso peculiar en esta edad es la generalización de estructuras como “hacido” en lugar de “hecho” lo cual es una buena señal de que el principio fundamental se ha entendido (el pasado se construye con –ado/-ido).
Resumen
Éste es un año de crecimiento emocional mientras descubren la propia personalidad y la de los demás, ayudándose del lenguaje para expresar sentimientos y comunicarse con sus iguales y adultos.Literatura:
Haug-Schnabel, G. & Bensel,J. (2012) Grundlagen der Entwicklungspsychologie.Basel: Herder.Oerter, R. & Montada, L. (Hrsg.) (2002) Entwicklungspsychologie. 5., vollständig überarbeitete Auflage. Weinheim: Belz.
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Mamá, ¿qué es la vida?
Mamá, ¿qué es la vida?
Los niños se acercan a la vida y la muerte con una naturalidad sorprendente. Hoy comparto con vosotras este magnífico diálogo que he encontrado en un libro (muy recomendable) de Heike Freire titulado Educar en verde.
Una tarde de otoño, Mercedes paseaba por el bosque con su hija Laura de 5 años. Iban buscando setas cuando de pronto la niña se paró mirándola fijamente:
- Mamá, ¿qué es la vida?-preguntó como si tal cosa.
-Es difícil de explicar -respondió Mercedes-. Yo diría que es el tiempo que pasa entre el momento en que naces y el que mueres.
- Y cuando mueres, ¿ya no estás más aquí?
- No, ya no estás.
- ¿Como las hojas que se secan y caen de los árboles?
- Más o menos.
- Pero en primavera vuelven a salir
- Laura, para nosotros no es así; cuando mueres, mueres para siempre.
- ¿También tú morirás para siempre? ¿Y yo también?
- Sí; también nosotras, Laura...
- Pero.., eso no es posible, ¡no es justo!...
-Tal vez no lo sea, pero es así.
-No, no es así. Cuando yo muera sí me secaré, pero naceré de nuevo. La vida no es eso que tu dices, mamá, es otra cosa...
Freire, H. (2011) Educar en verde. Ideas para acercar a niños y niñas a la naturaleza. Graó: Barcelona. P.133
Una tarde de otoño, Mercedes paseaba por el bosque con su hija Laura de 5 años. Iban buscando setas cuando de pronto la niña se paró mirándola fijamente:
- Mamá, ¿qué es la vida?-preguntó como si tal cosa.
-Es difícil de explicar -respondió Mercedes-. Yo diría que es el tiempo que pasa entre el momento en que naces y el que mueres.
- Y cuando mueres, ¿ya no estás más aquí?
- No, ya no estás.
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-Tal vez no lo sea, pero es así.
-No, no es así. Cuando yo muera sí me secaré, pero naceré de nuevo. La vida no es eso que tu dices, mamá, es otra cosa...
Freire, H. (2011) Educar en verde. Ideas para acercar a niños y niñas a la naturaleza. Graó: Barcelona. P.133
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